Aguas

Propiedades únicas adquiridas a lo largo de un recorrido milenario

Aguas milenarias

El complejo y apasionante proceso de formación de las aguas termales implica un intenso circuito desde la entrada de las aguas hacia las entrañas de la tierra, hasta su afloramiento de nuevo al exterior, que tiene lugar en un recorrido de miles de años y de kilómetros. En este sentido, las aguas de Caldes de Boí son las más viejas de los Pirineos, con más de 16.000 años.

La diferenciación de las aguas

Se denominan termales a las aguas subterráneas que presentan una temperatura 5ºC superior a la temperatura media de los acuíferos superficiales de la zona; y son minerales aquellas que poseen una concentración anormalmente alta de algunas sustancias químicas disueltas. Si existe una combinación de las dos características, temperatura y concentración de minerales, tenemos aguas termominerales. Y si se les reconocen oficialmente unas propiedades curativas, reciben el nombre de mineromedicinales. La transformación que las aguas experimentan para llegar a tener estas propiedades y clasificaciones es un proceso hidrogeológico con elementos comunes pero donde cada acuífero tiene su propia historia. La velocidad del recorrido de las aguas, más el nivel de contacto con los materiales y las características de los propios materiales son también factores clave que contribuirán al resultado final de la composición química y propiedades de las aguas.

El agua de los glaciares y las aguas meteoríticas o de lluvia son el punto de partida del proceso hidrogeológico. Estas aguas, con características químicas especiales ya por el simple hecho de su origen, empiezan un intenso recorrido subterráneo por las rocas impermeables y materiales geológicos de la corteza y las distintas capas de la litosfera, que les irán aportando las características químicas y de temperatura hasta convertirlas en aguas termominerales (por su temperatura y composición química). En el caso de Caldes de Boí recibieron ya hace años el reconocimiento oficial de mineromedicinales por sus propiedades excepcionales.


Aguas

Las aguas que manan de las 37 fuentes o manantiales de Caldes, cada una con propiedades diferentes y que se explotan actualmente en el balneario, han tardado 16.000 años en hacer este recorrido hasta las entrañas de la tierra y volver a la superficie, convertidas en aguas sulfuradas, ferruginosas o carbonatadas, según la composición química, con temperaturas también diferentes y que oscilan entre los 4ºC y los 56ºC.

La excepcionalidad de Caldes de Boí radica también justamente en esta variedad de emanaciones que le merecieron entrar en el libro Guinness de los récords mundiales.

Las aguas mineromedicinales no pueden ser nunca comparadas con el agua del grifo ya que tienen una mineralización especial, su origen es único, son puras, no contienen ningún tipo de cloro ni desinfectante y están certificadas como tales.